Un adiós sentido a una mujer ejemplar

Mayra Enríquez Vanderkam —que dejó el mundo en una etapa de plenitud y realización, a sus 46 años— fue una mujer ejemplar, de aquellas que tuvieron que hacer camino al andar, porque en los tiempos que empezó su carrera política casi todos los senderos estaban bloqueados para nosotras. Si para quienes iniciamos carrera política también durante los años ochenta, pero en la Ciudad de México, el camino fue pesado, complejo, y tuvimos que remar todo el tiempo contra la corriente, la diputada Mayra Enríquez se vio enfrentada a otra multiplicidad de obstáculos al participar en Guanajuato en las mismas épocas.

Todos esos obstáculos los derrotó y sólo de esa forma puede explicarse que se trate de una pionera. No se le puede llamar de otra manera si consideramos su labor para abrir el ayuntamiento de León a la participación de las mujeres. Ella fue la primera secretaria del Ayuntamiento y ocupó los cargos de representación más importantes a nivel local, estatal y nacional, pues fue síndica, regidora, diputada local en dos ocasiones y diputada federal también.

Mayra Enríquez fue disciplinada y constante, una mujer muy preparada que, aunque se abocó a la vida política sin cambiar nunca su vocación, no descuidó en ningún momento su vertiente académica, orientada al estudio de la gestión en el ámbito local.

Y aunque se repita, hay que decir que Mayra fue también ejemplar en su lucha contra el cáncer, que la asoló en dos ocasiones. Se rebeló de la única forma en que eso puede hacerse: viviendo lo más plenamente posible, llevando hacia adelante todos sus proyectos, sensibilizando a quienes desconocieran las complejidades del cáncer y viviendo su amor de cerca con los suyos. Por si eso no fuera suficiente, cumplió sus labores legislativas hasta el final, sin que obstaran para ello las complicaciones de sus tratamientos.

Mayra Enríquez Vanderkam es una de aquellas mujeres que una siente cercana, más allá de las distancias ideológicas y de que no nos hubiéramos tratado particularmente. La sentimos cercana como sentimos a todas quienes trabajan sinceramente por sus comunidades, a aquéllas que abren espacios antes vetados para las mujeres; así como nos sentimos cercanas de todas las luchadoras infatigables, que no abandonan las misiones de su vida ni siquiera en las condiciones más difíciles. Doy mi pésame más sentido a su esposo Alberto Cifuentes y a sus jóvenes hijos Mayra, Isabela y Luis Alberto, que tendrán en la vida ejemplar de Mayra Enríquez una luz que los guíe.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *