Renegociación del TLCAN, crónica de una ruptura anunciada

México tiene abierto ya todo su mercado en forma indiscriminada y a veces hasta sin control

La ruptura del Tratado de Libre Comercio con América del Norte está en el horizonte, Donald Trump metió a los tres países en un proceso de negociación, pero sin ánimo de concluirlo. Siempre manifestó su preferencia por los tratados bilaterales donde Estados Unidos lleva mano y todas las de ganar, debido a que en las negociaciones multilaterales se diluye su poder de negociación, sobre todo cuando son muchos los participantes, afirmó la senadora Dolores Padierna Luna.

“Sería una negociación con un solo ganador: los Estados Unidos, los otros sólo asistirían para el control de daños. El premio para México y Canadá sería una derrota anticipada. Ello quedó muy claro desde el principio. El resultado final se conocía de antemano. Eso de ganar-ganar sólo cabía en las mentes de los ingenuos y los que optaron por encubrir la humillación simulando un proceso de modernización para adaptar el tratado a los retos del siglo XXI”, agregó.

Padierna Luna recordó que durante toda la negociación no ha cesado el golpeteo. “Trump ha insistido que es el peor acuerdo de libre comercio de la historia, que los negociadores de México y Canadá se han puesto muy pesados, que si no cambian de actitud denunciará el tratado. Tres rondas han concluido y el ambiente se ha hecho más pesado. Los negociadores de la Casa Blanca empantanan el proceso con textos que sus contrapartes no aceptarían bajo ninguna circunstancia en reglas de origen, solución de controversias, productos agrícolas, condiciones laborales, revisión del acuerdo y otros temas”.

“Es probable que Trump reviente la negociación para llevarla a otro nivel y en otros términos. La cuestión no es si lo hará, sino cuándo lo hará. Las disposiciones del TLCAN le permiten a cualquiera enviar una notificación de retiro a las contrapartes con seis meses de anticipación. Trump ejercerá ese derecho para romper la negociación trilateral y pasar a la bilateral”, anticipó.

La también secretaria de la Comisión de Comercio afirmó que con Canadá no hay conflicto, el problema es con México, pues Trump lo ha dicho explícitamente.

“Lo más importe para Donald Trump es poner al gobierno mexicano contra la espada y la pared, entre la necesidad ideológica y política de mantener un acuerdo de asociación con los Estados Unidos y preservar el modelo de mercado y, la necesidad de concluir lo antes posible la negociación para diluir el costo político”, concluyó.

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