Razones en contra de la Ley de Seguridad Interior

No estamos de acuerdo con la Ley de Seguridad Interior por las siguientes razones:

Es violatoria de la Constitución, ya que viola el artículo 21 constitucional en el que se establece claramente que las instituciones de seguridad pública serán “de carácter civil, disciplinado y profesional”.

Es violatoria a los derechos humanos, la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos, así como una red de organizaciones civiles han expresado su oposición a esta Ley de Seguridad Interior porque no genera controles para obligar al respeto a los derechos humanos, se menciona un compromiso muy genérico, sin efectos concretos; el Ejército podría reprimir, incluso manifestaciones sociales si a juicio del gobierno no son pacíficas.

Es discrecional, imprecisa y fomenta la impunidad, no establece plazos claros, ni límites y menos reglas claras para determinar la intervención de las Fuerzas Armadas en funciones de policías. Mucho menos establece condiciones y plazos para el regreso del Ejercito a sus cuarteles.

Incrementa el presidencialismo y reduce el equilibrio de poderes. Se justifica el exceso de presidencialismo al magnificar las facultades del Presidente de la República, establecidas en artículo 89, fracción IV de la Constitución que le corresponde preservar la seguridad nacional y disponer de las Fuerzas Armadas para la seguridad interior y defensa del exterior, conforme lo determine la ley respectiva, que es la Ley de Seguridad Interior justamente, pero en el dictamen no se establecen los balances o contrapesos del Congreso y mucho menos el respeto a la soberanía de los estados y municipios, no se toma en cuenta a los Congresos locales.

Así, el Ejecutivo federal puede desplegar al Ejército y la Marina para todo lo que considere necesario, más allá, incluso de la seguridad pública.

No hay antecedentes internacionales, no hay un solo caso exitoso en el mundo donde el uso de la Fuerzas Armadas en funciones policiacas por periodos prolongados hayan permitido reducir el crimen organizado o mejorar la seguridad de la población o eliminar las violaciones a los derechos humanos, todo lo contrario, los militares en funciones de seguridad pública como se evidencia en México y en otros países del mundo aumenta la inseguridad, la violencia, provoca la paramilitarización social y se genera mayor autoritarismo al permitir la impunidad de las fuerzas militares

El uso del Ejercito en tareas de seguridad interior es características de dictaduras militares, nada que ver con la democracia pacífica que anhelamos.

SENADORA DOLORES PADIERNA LUNA

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